• Mario Alberto Gonzalez Robert

(Polonia) El Polskibus perdido

Para llegar a Polonia, esta vez tomé un vuelo con Ryanair desde Zaragoza hacia una ciudad en el oeste llamada Poznań, que originalmente había salido barato (20 euros) pero gracias a las políticas de equipaje de la compañía, me acabó saliendo 50 euros más caro por una maleta extra ¡Malditos!

Luego de un vuelo normal y típico de Ryanair, o sea no lo más cómodo, llegué al aeropuerto de Poznań, bajé del avión y justo al entrar al aeropuerto y caminar un poco por sus pasillos buscando la manera de transportarme al centro, veo pasar a un grupo de cuatro militares con boinas negras caminando alrededor de un robot tipo anti-bombas, tan alto como para llegarme a la cadera con su uni-brazo, cámara y ruedas de oruga, los cuales desfilaron por todo el pasillo hasta entrar por una puerta de acceso restringido. Para ser lo primero que vi en esta visita a Polonia, fue interesante.

El plan original era llegar a Poznań, ir a pasear un poco durante el día y tomar un autobús de bajo costo llamado Polskibus por la tarde a una ciudad llamada Łódź (pronunciado como Woodsh) para visitar a una amiga que me había invitado y que era la razón original por la que había decidido ir a Polonia. Acorde con el plan, fui a dar una vuelta, cargando las mochilas lo cual no es muy recomendable si se quiere disfrutar el paseo y con no muy buen tiempo pues de repente chispeaba y estaba nublado todo el tiempo y cerca de los cero grados. La ciudad es muy bonita, con su plaza central muy colorida al estilo polaco y de los países de Europa del este.

Al acercarse el momento de tomar el autobús, empecé a buscar la manera de ir a la central de autobuses la cual no fue difícil de encontrar pero al llegar ahí me topé con la sorpresa de que ahí no era donde se toma el Polskibus, si no que es en un lugar completamente diferente y algo lejos de ahí. Entonces me agarraron las prisas y ya habiendo ubicado el lugar en un mapa, intenté planear mi trayecto en el mapa del tranvía solo que había un pequeño problema, todas las vías estaban en reparación llenas de cambios y letreros por todas partes de rutas y horarios modificados y para colmo, en polaco. Corría de un lado a otro intentando averiguar qué hacer y decidí preguntarle a la gente que estaba parada esperando su transporte si sabían inglés a lo cual casi todos me dijeron que no o se volteaban menos un chavo como de mi edad que hablaba un poquito y me intentó explicar y señaló otra parada de tranvía. Corrí hacia esa parada para darme cuenta que el tranvía que pasaba por ahí no tenía nada que ver con lo que yo buscaba. Ya me quedaba poco tiempo para el Polskibus así es que decidí ir a preguntarle a un taxi cuanto me cobraba por llevarme a la estación. Encontré uno parado en el tráfico horrible, le pregunté, me pareció razonable y me subí. Para mi mala suerte, me subí en la calle del sentido contrario al que quedaba la estación así es que nos atoramos en el tráfico un rato simplemente para poder llegar a la primera vuelta en U. El tráfico después de ahí se despejó bastante y ya yendo a una velocidad razonable, alcancé a ver la estación de autobuses correcta, el taxi frenó para prepararse para entrar y ceder el paso al autobús que iba de salida que, efectivamente, era mi Polskibus. Me despedí de él, el taxi entró y se estacionó, le pagué, bajé del coche y lancé un buen “¡Maldita sea!”

Vi que la taquilla estaba cerrada y ya no había nadie a los alrededores por lo que me detuve a pensar y decidí que sería buena idea ir a comprar una tarjeta SIM para poder hablarle a mi amiga y contarle lo ocurrido. Encontré una tiendita cruzando la calle, entré y le dije a la señora de la caja “SIM card” mostrándole mi teléfono. Escogió una del estante, me la dio y noté que tenía un montón de instrucciones de activación solo en polaco. Le pregunté si hablaba inglés y me podía ayudar entonces le dijo a una chava que trabajaba ahí como de mi edad que me ayudara la cual hablaba un poquito de inglés, le di mi teléfono e instructivos y me hizo toda la activación. Di las gracias, salí de la tienda y le hablé a mi amiga.

Le conté toda la mágica experiencia y me ayudó a buscar trenes, sin embargo, solo encontró uno que salía como a las diez de la noche llegando a Łódź a las tres de la madrugada (203km, sí, los trenes polacos no son muy rápidos, pero son baratos) por lo que le pedí que mejor me buscara un hostal y la dirección y ya mejor llegaba al día siguiente.

El hostal fue fácil de encontrar y estaba bastante bien en calidad y precio (10 euros/noche). Aproveché para revisar los Polskibus del día siguiente en internet, encontré uno en la mañana y decidí que ese sería el que iba a tomar pero compraría el boleto directamente en la central. Al día siguiente, temprano en la mañana fui a la central de nuevo, ahora sin problemas, me dirigí a la taquilla que esta vez sí estaba abierta y pedí “1 polskibus Łódź” a lo que la señora respondió sacudiendo la cabeza diciendo un montón de cosas y señalando al Polskibus estacionado. Entendí que se compraba directamente con el chofer, entonces me acerqué, le pedí un boleto en inglés y me respondió “Online only”. Yo dije “¡Nooooooo!” y ”¡Aaaaaaah! ” y el Polskibus partió. Volví a decirle adiós, tomé mi teléfono y le hablé a mi amiga para contarle las nuevas. Esta vez sí encontró un tren decente, me fui caminando a la estación, lo tomé sin problemas y logré llegar a Łódź donde me esperaba mi amiga y su coche y su hielo en el parabrisas.


Plaza central de Poznan

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