• Mario Alberto Gonzalez Robert

Lituania

Llegamos a Lituania (yo y mi amigo catalán) en un autobús que tuvimos que tomar desde Varsovia porque no pudimos encontrar ninguna manera de ir ahí desde nuestra actual ubicación en Polonia llamada Mikolajki, lo que nos obligó al dar una gran vuelta.

Para cuando llegamos a Vilnius, estábamos completamente agotados, al menos yo, así es que nos dirigimos hacia la casa de nuestra anfitriona que nos recibió de una manera muy cálida y muy amablemente nos ofreció a preparar algo de comida en lo que dormíamos un poco. Así es que tome un baño rápido, me puse la pijama y me dormí como un bebé en segundos. Luego, cuando despertamos, tuvimos una deliciosa comida lituana y una muy agradable conversación con nuestra anfitriona y su esposo, quienes nos contaron un poco de cómo había sido su país durante la unión soviética y nos hablaron de lo unidos que son los estados bálticos, que a pesar de estar compitiendo constantemente, lo hacen de una manera amistosa y siempre intentando cada quién ser el mejor.

Cuando salimos del departamento tomamos un autobús al centro el cual nos dejó en un puente que tiene unas esculturas de estilo soviético muy identificables, figuras de soldados, hombres y mujeres trabajando, todos en un estilo muy cuadrado y muy " perfecto". A los lados del río que este puente cruza, hay dos grandes inscripciones en lituano, de un lado dice “te amo” y del lado opuesto dice “yo también te amo”.

Como parte de nuestro paseo por la ciudad fuimos a la plaza donde está la catedral y una torre y en medio de esta, hay una placa que dice "milagro" en la que se supone que debes pararte y dar tres vueltas pidiendo un deseo. También visitamos una parte de la ciudad vieja llamada Užupis, donde los artistas y toda clase de criaturas folclóricas viven, aunque realmente no vimos a nadie especial, pero en una de las paredes está su propia constitución grabada en varios idiomas porque, según ellos, son un estado independiente.

Cuando queríamos almorzar, decidimos ir a un restaurante típico lituano que nos recomendó nuestra anfitriona. Una vez adentro nos dimos cuenta de que todas las meseras estaban increíblemente guapas y vestidas en trajes tradicionales. Mientras disfrutábamos de nuestra deliciosa comida, empezó a caer una tormenta, tan fuerte que la grabé en video. Afortunadamente se detuvo justo cuando terminamos de comer, así es que pagamos y dejamos una buena propina a nuestra hermosa mesera, que también nos dio un muy buen servicio.

Cuando regresamos a la casa de nuestra anfitriona tuvimos una rica cena y hablamos un poco de nuestro día, en eso nos explicó el significado de la palabra "Lietuva" (Lituania en su idioma) que significa “lluvia”, eso explicaba los eventos en el restaurante.

Nuestra siguiente parada luego de Vilnius fue a Trakkai, un pequeño pueblo muy bonito con un gran lago y un impresionante castillo en medio de este, el cual fue la razón de nuestra visita. El tiempo estaba genial y los alrededores ofrecían el ambiente perfecto para tomar muchas fotos. El castillo es grande y se encuentra en muy buenas condiciones. Una vez que nos dio hambre decidimos probar otro tipo de comida que nos recomendaron ahí el cuál era como unas empanadas, vendidas por todas partes por mujeres con canastas. Cuando pedimos algunas, la Señora respondió en una mezcla extraña entre inglés alemán y ruso. Las empanadas estaban deliciosas.

También había en la calle un pequeño puesto con otra chica muy guapa vendiendo tés exóticos y muy caros, al cual nos acercamos solamente porque nos atrajo ella y casi acabamos comprándole. Definitivamente es una buena estrategia con los hombres.


Siauliai

De ahí nos fuimos a otra ciudad llamada Siauliai donde queríamos ver un cerro que es famoso porque está lleno de miles de cruces, un símbolo de rebelión contra la opresión del comunismo el cual intentaba abolir todas las religiones.

Otra vez estábamos completamente agotados cuando llegamos allí pero todavía tenemos que llegar a la casa de nuestros anfitriones, así es que les enviamos un mensaje preguntando acerca de la hora en la que más podíamos encontrar. Empezamos a caminar hacia la dirección y encontramos un parque muy bonito y muy tranquilo con un gran lago donde nos quedamos a tomar el sol y descansar un buen rato en lo que esperábamos respuesta.

Una vez que todo estaba acordado empezamos de nuevo a caminar hacia la casa, donde fuimos recibidos por una mujer y su hija, muy amigables, quienes nos ofrecieron una muy rica cena tan pronto llegamos. También estaban hospedando a un polaco que sólo estaba en el pueblo porque quería hacerse un tatuaje con un artista muy famoso y talentoso que vive ahí.

La hija nos ofreció llevarnos en el coche de un amigo al cerro de las cruces, pues el transporte es un poco complicado, sobre todo al volver. Ese lugar es definitivamente impresionante, miles de cruces de todos tamaños de todas partes del mundo que la gente ha donado.

Cuando regresemos tuvimos una deliciosa cena y luego empezamos a preparar el suelo de la sala para que mi amigo y yo durmiéramos. Sólo había una pequeña cosa que avergonzaba mucho a mi anfitriona que era que habían encontrado un ratón esa mañana y no lo habían podido atrapar todavía, así es que tendríamos que dormir con él. Ella era tan amigable y amable que realmente no nos pareció un problema y le dijimos que se tranquilizara. Durante la noche pude escuchar el ratón pasando varias veces cerca de mí y no sé si estaba demasiado paranoico pero estoy casi seguro que me tocó el brazo una vez. Lo que hice fue sacar mi ipad y apuntar con su luz en todas direcciones de la sala intentando asustarlo, lo cual funcionó y pude dormir bien el resto de la noche.

En nuestro último día nuestra anfitriona nos invitó a ir a su trabajo antes de que nos fuéramos para decirle adiós y tomar un café. Ella trabajaba en un museo de chocolate y nos dio una pequeña bolsa de regalo con varias muy ricas muestras.

Estábamos intentando encontrar el autobús a Letonia aunque nos era realmente difícil sin poder hablar el idioma, pero nuestra anfitriona fue tan atenta que pidió un descanso en su trabajo para acompañarnos a la estación y averiguó por nosotros cuál era el único autobús que salía ese día en nuestra dirección, el cual resultó ser uno que cruzaba desde Kaliningrado hacia San Petersburgo, Rusia, y que se suponía tenía lugares disponibles. Al final el autobús llegó un poco tarde, nuestra anfitriona esperó con nosotros todo el tiempo para asegurarse de que logramos tomarlo y al final hicimos nuestro viaje en un autobús lleno de rusos hacia Riga.


Castillo en Trakkai

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