• Mario Alberto Gonzalez Robert

Finlandia: Ylivieska

Antes de llegar a mi nuevo helpx en Ylivieska, fui a una ciudad llamada Oulu, para conocer y también porque era la ciudad más grande y más cercana al lugar al que me dirigía, por lo que el transporte desde ahí era más fácil. Ahí me recibió un chico bastante agradable quien me enseñó a jugar su deporte favorito llamado golf aéreo, que se juega lanzando discos tipo frisbee hacia unas estructuras con forma de aro con unas cadenas que colgaban como redes, que sirven para detener el frisbee cuando éste las golpea, haciendo que se quede dentro del aro, así como las pelotas de golf de los hoyos. Mientras íbamos caminando me preguntó si estaba viajando haciendo wooffing, y le dije que estaba haciendo algo similar llamado helpx. Me dijo que él hizo algo de wooffing en Alemania por más o menos dos meses pero tuvo que detenerse y volver por culpa de un pequeño accidente que hizo que la convivencia con la familia se tornará tensa, a esto levantó su mano y me mostró que le faltaba su dedo meñique. No quise ponerme a preguntarle más detalles así es que sólo le dije que entendía porque la situación se volvió a tensa y que esperaba que yo no tuviera ningún accidente en el futuro.

Luego de eso tomé un tren a un pequeño pueblo llamado Alavieska donde mi anfitriona me recogió en su coche junto con algunos amigos suyos, para llevarme a su casa en un pueblo aún más pequeño llamado Ylivieska. Ahí conocí a varios otros de sus amigos que se estaban quedando en su casa también para ayudarle con la renovación de la casa mientras estaban de vacaciones. Recuerdo que una vez estábamos pintando el exterior de la casa cuando de pronto empecé escuchar alguien cantando con una voz muy bonita que pensé que era la radio, pero no, era una de las amigas que normalmente canta en el coro del pueblo.

La casa donde nos quedábamos era bastante vieja y grande, toda hecha de madera que en varias partes ya estaba podrida y había que remover y reemplazar o pintar. Otra de las tareas grandes era cortar madera para invierno porque se pone demasiado frío al estar tan al norte. Un día, una de sus amigas vio mis dibujos y me preguntó si podía pintar una cebra en su coche, yo le dije que nunca había pintado en un coche pero que podría intentarlo si ella era lo suficientemente valiente como para dejarme hacerlo. Fuimos a buscar algo de pintura herramientas y decidí pintarlo con pincel. Luego de varias horas de pintar y repintar (porque tuve que aplicar cinco capas más o menos para que la pintura no se viera dispareja y transparente) la cebra quedó terminada de una manera muy satisfactoria, seguida por una sesión de fotos.


Cebra pintada en el coche


Un día los vecinos nos invitaron al sauna para relajarnos en su casa un rato. Tenían una especie de gran jacuzzi o tina (olvidé el nombre en finlandés) el cual normalmente rellenaban con agua caliente en invierno pero ahora, con el calor que hacía, la llenaron con agua muy fría para meternos ahí después de entrar al sauna. Entrábamos y salíamos según nos sentíamos, y una de esas veces la vecina hecho tanto löyly (una palabra finlandesa que usan para referirse al ambiente general o el calor del sauna, así como a la cantidad de agua que se avienta a la estufa para generar el vapor) que la temperatura aumento a 80° por lo que casi no podía respirar así es que tuve que salirme y refrescarme en el agua fría. Ellos se quedaron adentro como si nada.

Sus amigos no permanecieron mucho tiempo en la casa por lo que nos quedamos solos por algunos días hasta que llegaron dos alemanas de voluntarias desde un viaje que habían hecho por Escandinavia. Durante ese tiempo decidimos visitar a otra anfitriona que tenía a una chica francesa en su casa. Nos invitó a un sauna a lado de un río que era lo suficientemente tranquilo para que pudiéramos nadar en él para refrescarnos. Luego se nos ocurrió nadar hacia las piedras donde se daban los rápidos para sentarnos en ellas y que el agua nos masajeara. Ahí estaba yo relajándome en la piedra cuando de repente levanté la mano y vi que tenía una especie de pequeño gusano pegado a ella, metí la mano a la corriente de agua rápida para que se me despegara pero no lo hizo, por lo que use mi otra mano para removerlo. Luego se me ocurrió revisar mis brazos y mi pecho para ver si había más, y sí. Le avisé a mi anfitriona y a la francesa para que se revisarán ellas también y descubrieron que tenían varios gusanos igual que yo, por lo que decidimos irnos. Una vez fuera del agua, pasamos algunos minutos buscando más de aquellas pequeñas sanguijuelas para quitárnoslas todas y afortunadamente eran demasiado pequeñas por lo que no se sentía ningún dolor.

Ya que las alemanas llegaron, fuimos varias veces a recoger moras azules al bosque durante horas porque había muchísimas y mi anfitriona quería algunas para cocinar, algunas para vender y algunas para su mamá para que hiciera pastelitos. Debo admitir que es un trabajo muy cansado debido al calor del verano y la cantidad horrible de mosquitos que molestaban todo el tiempo y me dejaban lleno de picaduras. Me creé una vestimenta especial usando una red anti mosquitos encima de una gorra, que me permitía mantener la red lejos de mi cara, una chamarra y pantalones largos, que aunque hacia muchísimo calor, prefería sudar a ser comido en vida.

Fuimos también una tarde en coche a tratar de encontrar venados o renos en el bosque. Realmente creo que esos bosques son los más acogedores y bonitos que he visto en toda mi vida, especialmente cuando les da la luz del atardecer. Después de manejar lentamente un rato logramos encontrar unos cuantos venados caminando por ahí y también vimos un gran reno que corrió rápidamente hacia la maleza y cuando nos detectó.

Mi anfitriona nos llevó un día a jugar voleibol en con un grupo de niñas adolescentes que lo practicaban diariamente y nos ganaron de una manera brutal. Tuvimos después que dividirnos y mezclarlos entre sus grupos para que así al menos pudiéramos dar un poco de pelea y duráramos más de 30 segundos jugando antes de que alguien anotara.

Luego de mi estancia en Ylivieska, fui a la ciudad de Turku, la cual fue mi última parada en Finlandia y donde fui recibido por una amiga de mi anfitriona quien también era muy agradable y estaba muy contenta de enseñarme su ciudad. Me dijo que quería visitar México algún día, pues ella es una viajera y hace poco tiempo de que escribí esta entrada, fue a la ciudad de México y se quedó en casa de mi papá y de mi mamá junto con una pareja de lituanos y mis amigos mexicanos los llevaron a pasear.



Paisaje finlandés en verano

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