• Mario Alberto Gonzalez Robert

Aventuras en Austria

En Austria me quedé con una familia que me invitó a pasar un mes en su casa por medio de helpx. Vivían a cuarenta minutos de Viena en una casa enorme que en realidad eran dos compartiendo un mismo terreno, entonces yo me quedaba en una y la familia vivía en la otra aún más grande.


Al llegar ahí y platicar un rato me dijeron que me llevarían con ellos en sus vacaciones a la casa del hermano de la mamá, frente a un lago llamado Attersee, donde mi tarea principal sería jugar con los hijos para hacerlos practicar su español, el cual era ya bastante bueno.

Era una pequeña casa a la orilla del lago, con una vista impresionante a las montañas al fondo y el agua azul turquesa. Durante nuestro primer día ahí, el tiempo se descompuso pasando de un día soleado y caluroso a un cielo cubierto de nubes. Al llegar la noche empezó la tormenta, con rayos tronando por todas partes y un viento muy fuerte que creó olas parecidas a las que se verían en el mar que llegaban bastante lejos hacia afuera del lago, casi cubriendo toda la terraza hasta tocar la casa. Tomé mi cámara y empecé a grabar por la ventana aprovechando cuando dejaba de llover para salir a capturar los relámpagos que se veían a lo lejos, hasta que la esposa del hermano me dijo que me metiera a la casa porque era peligroso estar afuera ya que me podía pegar un rayo. Según lo que me platicó, una vez estaba con su hijo pequeño en un campo cuando empezó una tormenta de rayos y uno de ellos cayó muy cerca, haciéndolos sentir un shock de electricidad. Yo realmente tenía ganas de quedarme afuera un rato más pero luego el resto de la familia empezó a insistir en que regresara a casa por lo que accedí. Luego de un rato todos nos fuimos a dormir pues el clima siguió igual durante gran parte de la noche.


Al día siguiente el tiempo estaba mejor y realmente no vi daños aparte de la basura de los árboles arrastrada por el viento y el agua. En un punto del día, el hermano me preguntó si nadaría con él al día siguiente hasta un velero que estaba siempre anclado en medio del lago, el cual pertenecía a uno de los vecinos, quien ya era viejo, pues había sufrido daños con la tormenta y necesitaba ayuda para repararlos. Acepté así es que al siguiente día nadamos hasta el velero, subimos y saludamos al dueño, quien no hablaba inglés por lo que el hermano y él tuvieron una pequeña conversación revisando el mástil el cual se había partido. Empezamos a remover unos cables que estaban atados a lo largo de éste, luego el hermano tomó la moto sierra que el dueño había preparado, la encendió y me pidió que sostuviera el mástil mientras él lo cortaba en varias piezas para poderlo transportar más fácilmente en la pequeña lancha del señor. Fue una operación un tanto complicada pues uno de nosotros manipulaba una moto sierra a pocos centímetros de las manos del otro (yo) mientras el velero se balanceaba e intentábamos mantener el equilibrio sobre el suelo mojado y resbaloso. Las piezas cayeron y una por una las lancé al agua, luego salté y las empujé hasta la lancha donde el señor me esperaba para acomodarlas y llevarlas a tierra.

Logramos terminar todo el trabajo luego de tal vez una hora, el señor jaló una larga cuerda para sacar una cubeta del agua que contenía dos botellas de refresco de frutas, a la temperatura fresca del fondo del lago, con las cuales brindamos para después regresar al agua y nadar de vuelta a casa.


Attersee

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